En remolino de viento, susurra tu tiempo.
De latidos suaves.
De dias serenos.
Donde somos uno
en tierno descuento.
Te amo infinitamente eterno.
. . .

Calma este deseo de ser uno en uno.
De verte en espejos rotos.
Que sin ti, la nada.
Que contigo, el todo.
Despiertas mi alma
al deseo del otro.
El viento recorre límites.
Sopla cuentos rotos.
Yo sin ti, la nada.
Tú en mí, el todo.
Vuelve al latido del alma.
Allí estamos unidos.
En infinito encuentro.
De besos deliciosos.
Te amo eternamente.
En secreto tesoro.
. . .

Sal del nido.
En alas de destino.
Despiertan tus oídos.
Recuperas el latido.
Todo amanece en tiempo bendito.
Se arrollan velos.
Se abren caminos.
En ti, todo.
En mi sentido.
Estamos juntos.
En tiempo de espacio infinito.
Te amo por los siglos de los siglos.
. . .

Bella.
Bello.
Bellísimo.
Recuéstate en nuestro encuentro.
Recuperarás el tiempo.
Donde uno en uno, iluminamos el sendero.
En tu paz y mi ciencia.
En tu vientre y mis besos.
En ti, nace el mundo.
En mi, termina el misterio.
Lo sabes.
Lo sientes.
Lo hueles.
Te amo eternamente eterno.
. . .

Salen del cielo miles de flechas buscando a sus dueños.
Claven sus ganas, prendan sus sueños.
Son todos uno en tierra y cielo.
Ocupen destinos.
Naveguen directo.
Son uno en tierra y cielo.
Espejismo de cuentos,
disfrazan recuerdos.
De ser uno y todos.
De ser uno en secreto.
Encuentren el target.
Respiren silencio.
Desplieguen sus alas.
En HORIZONTE está el secreto.
Como bandada eterna
llegará el consuelo.
De ser uno en mí.
De ser uno en ellos.
Estamos juntos por siempre.
Te amo eterno.
. . .

Abraza el cielo en tu lamento
Acuesta el aire de tu cuerpo
Que el viento cesa los pensamientos
Y el agua limpia el sol de invierno
Atiende al silencio
Descubrirás el misterio
Frente a tus ojos baila
La letra de tus horizontes concretos
Roza en tus dedos la tierra
Pinta de fuego el vientre
Seremos uno eterno
De amor de besos perennes

Rozo en tu boca
el sabor del silencio,
para armar camino
a nuestro próximo encuentro.
En ti, el alma impone.
En mi, la tierra oye.
Bésame en nosotros.
Somos uno en el mismo instante de otros.
Te amo eternamente, en todo.
. . .

Dame el aire de tus ojos;
Los que un día inventamos a tu antojo
¿Y tú qué crees, que el no verme evitará mi existencia??
¿Y tú qué crees, que los lazos se esconden en veredas desiertas?
En el sabor de tu sabia está la respuesta
De encuentros arrumbados que aquí esperan
Ni tú, ni todo lo que el mar que se desea
Se harán presentes cuando baje la marea
En ti anido secreto, aunque no mires la tierra
El silencio volverá a recordarte que eres mi princesa


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