Deseos de Alejandro Magno para su funeral.

lunes, 9 de marzo de 2009

1 - Que su ataúd fuese llevado en hombros y transportado por los mejores médicos de la época.
2 - Que los tesoros que había conquistado, plata, oro, piedras preciosas, fueran esparcidos por el camino hasta su tumba, y...
3 - Que sus manos quedaran balanceándose en el aire, fuera del ataúd, y a la vista de todos.
Uno de sus generales, asombrado por tan insólitos deseos, le preguntó a Alejandro cuáles eran sus razones.
Alejandro le explicó:
1 - Quiero que los más eminentes médicos carguen mi ataúd para así mostrar que ellos NO tienen, ante la muerte, el poder de curar.
2 - Quiero que el suelo sea cubierto por mis tesoros para que todos puedan ver que los bienes materiales aquí conquistados, aquí permanecen.
3 - Quiero que mis manos se balanceen al viento, para que las personas puedan ver que vinimos con las manos vacías, y con las manos vacías partimos, cuando se nos termina el más valioso tesoro que es el tiempo.
Agrego,..El tiempo , es el tesoro más valioso que tenemos porque es limitado. Podemos producir más dinero, pero no más tiempo.
Al morir nada material te llevas, te llevaras las buenas acciones que supiste realizar.
Cuando le dedicamos tiempo a una persona, le estamos entregando una porción de nuestra vida .
El mejor regalo que le puedes dar a alguien ,...es tu tiempo
Gracias Sandra

1 comentario(s):

admin dijo...

Alejandra! Magnífica síntesis y un mensaje para todos. Recuerdo una anécdota de Alejandro M cuando llegó a Corinto, quien sentia interés en conocer a Diógenes, el gran filósofo, famoso por su proverbial desprecio por la riqueza y las convenciones, quien, aunque rondaba los ochenta años, conservaba sus facultades intelectuales. Sentado bajo un cobertizo, calentándose al sol, Diógenes miró al rey con total indiferencia. Según Plutarco, cuando el monarca le dijo: «Soy Alejandro, el rey», Diógenes le contestó: «Y yo soy Diógenes, el Cínico». «¿Puedo hacer algo por ti?», le preguntó Alejandro, y el filósofo respondió: «Sí, puedes hacerme la merced de marcharte, porque con tu sombra me estás quitando el sol». Más tarde el rey diría a sus amigos: «Si no fuese Alejandro, quisiera ser Diógenes». Suerte con tu emprendimiento. Aniceto